La Seguridad Social ha puesto en marcha un proceso más riguroso de supervisión de las pensiones de jubilación no contributiva.
¿Qué es la pensión no contributiva?
Es una prestación económica que el Estado otorga a personas mayores de 65 años que no han cotizado o lo han hecho de forma insuficiente para acceder a una pensión del sistema contributivo y carecen de recursos económicos suficientes para su subsistencia.
Esta pensión depende del Instituto de Mayores y Servicios Sociales, que depende de la Seguridad Social.
La Seguridad Social advierte que los/as beneficiarios/as podrían enfrentarse a la suspensión o extinción del cobro en caso de incumplir alguno de los cuatro requisitos clave que se exigen para mantener el derecho a la prestación.
- El/La beneficiario/a supera los límites de ingresos máximos.
- No comunicar cambios en la situación personal o familiar.
- Mejora de la situación económica o laboral.
- Falta de la presentación de la declaración anual de ingresos o hacerlo fuera de plazo.
Lo que se intenta es asegurar que los recursos se dirijan a quienes realmente cumplan los requisitos y evitar cobros indebidos o prolongados en condiciones que ya no se ajustan a los establecido.
La suspensión de la pensión no es necesariamente definitiva, se puede abrir un trámite de regularización, donde el/la pensionista puede aportar la documentación requerida, justificar su situación y recuperar el cobro si cumple de nuevo los requisitos.
