Los oficios que ganan valor: los trabajos técnicos que las empresas no consiguen cubrir

27 septiembre, 2026

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Electricistas, fontaneros, soldadores, mecánicos y albañiles figuran entre los perfiles con mayores dificultades de cobertura en España. El problema no es solo encontrar trabajadores/as: también faltan experiencia y competencias técnicas.

España afronta una paradoja laboral que resulta cada vez más difícil de ignorar. Mientras persisten niveles elevados de desempleo, miles de puestos permanecen abiertos durante meses porque las empresas no encuentran candidatos/as que encajen con lo que necesitan. El problema se hace especialmente visible en determinados oficios y perfiles técnicos, donde la experiencia y la formación especializada pueden marcar la diferencia.

El último informe del Observatorio de las Ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), publicado en julio de 2026, pone cifras a este desajuste. Durante el cuarto trimestre de 2025, las empresas declararon 95.340 vacantes en España. De ellas, 43.495 permanecieron sin cubrir durante al menos 90 días, lo que supone prácticamente la mitad de las vacantes registradas.

La situación no afecta por igual a todos los sectores. El SEPE identifica construcción, industria manufacturera, transporte y almacenamiento, hostelería y actividades sanitarias y de servicios sociales como algunos de los ámbitos donde se concentran mayores dificultades de contratación.

Pero si se baja del sector a la profesión, aparecen algunos de los protagonistas de esta transformación del mercado laboral. Entre las ocupaciones con problemas de cobertura se encuentran albañiles, electricistas, fontaneros/as, soldadores/as y mecánicos/as, además de conductores/as de camión, cocineros/as y determinados profesionales sanitarios.

La explicación tampoco se reduce a que “no haya trabajadores/as”. Según el SEPE, la falta de candidatos/as, de experiencia profesional y de competencias técnicas aparece de forma recurrente como causa de estas dificultades. También influyen las condiciones laborales, la movilidad geográfica y el envejecimiento de la población activa, factores que pueden complicar el relevo generacional en determinadas ocupaciones.

 

El problema empieza antes de llegar a la empresa

Una de las claves está en la conexión entre formación y empleo. El propio SEPE ha identificado en 2026 necesidades formativas relacionadas con la falta de candidatos/as que dispongan de la cualificación requerida. En el caso de la construcción, el organismo señala que la falta de candidatos con la formación adecuada aparece como una de las principales causas de las vacantes difíciles de cubrir.

Esto ayuda a entender por qué determinados oficios están recuperando protagonismo. No se trata únicamente de trabajos que requieren esfuerzo físico o experiencia adquirida durante años. Muchos incorporan conocimientos técnicos, manejo de maquinaria, interpretación de planos, mantenimiento de instalaciones, seguridad, digitalización y nuevas tecnologías.

Un/a electricista, un/a técnico/a de mantenimiento o un/a profesional especializado/a en climatización, por ejemplo, necesita combinar habilidades prácticas con conocimientos cada vez más específicos. La transición energética y digital también está modificando las competencias necesarias en numerosas actividades.

 

Mientras unos empleos se necesitan, otros están cambiando por la IA

El mercado laboral se encuentra al mismo tiempo ante otro fenómeno; la inteligencia artificial está automatizando determinadas tareas y transformando puestos que hasta hace poco parecían menos expuestos a la tecnología. La IA generativa puede asumir o acelerar actividades relacionadas con la redacción, el análisis de información, la atención al cliente, la programación o determinadas tareas administrativas. En algunos casos, esto puede traducirse en una reducción de la necesidad de trabajadores/as para determinadas funciones, aunque automatizar tareas no equivale necesariamente a eliminar puestos de trabajo completos.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que la IA generativa afecta especialmente a las ocupaciones administrativas y que, en la mayoría de los casos, su impacto más probable es la transformación de los puestos de trabajo, más que su desaparición completa. El riesgo, por tanto, no se reparte de manera uniforme entre profesiones, mientras determinadas tareas de oficina pueden automatizarse con rapidez, muchos trabajos que requieren presencia física, adaptación al entorno, manipulación de materiales o intervención directa sobre instalaciones resultan más difíciles de sustituir íntegramente.

Esta diferencia está contribuyendo a cambiar la conversación sobre qué competencias tendrán valor en el futuro. No significa que los oficios estén “a salvo” de la tecnología, la automatización también está transformando la industria, la construcción y el mantenimiento, sino que la combinación entre conocimientos técnicos, habilidades prácticas y capacidad para trabajar con nuevas tecnologías puede adquirir un peso creciente.

El contraste resulta especialmente interesante, mientras la IA puede reducir la cantidad de trabajo necesaria para determinadas tareas digitales, las empresas siguen teniendo dificultades para encontrar personas capaces de realizar determinadas intervenciones físicas y técnicas en el mundo real.

 

La FP crece mientras las empresas buscan perfiles técnicos

El aumento de la Formación Profesional ofrece otra pieza para entender este escenario. En el curso 2025-2026, 1.211.062 estudiantes estaban matriculados en FP en España, un 2,5% más que el año anterior y la cifra más alta registrada hasta ahora. El crecimiento alcanza tanto al Grado Básico como al Medio y al Superior, mientras que los cursos de especialización aumentaron un 17,7%.

El dato resulta especialmente relevante porque apunta hacia una formación cada vez más vinculada a competencias concretas. Sin embargo, el crecimiento de la FP no resuelve automáticamente todos los problemas de contratación. La formación tiene que coincidir con las necesidades reales de las empresas y, además, debe existir una conexión eficaz entre centros educativos, empresas y mercado laboral.

El reto, por tanto, no consiste simplemente en formar a más personas. También pasa por formar en aquello que realmente se necesita, facilitar la adquisición de experiencia y hacer atractivas determinadas profesiones para las nuevas generaciones.

 

Una oportunidad para los oficios

Durante años, algunos oficios han quedado en segundo plano frente a las profesiones asociadas a la universidad y al trabajo de oficina. Sin embargo, la evolución de las vacantes está obligando a revisar esa percepción.

La dificultad para encontrar determinados perfiles técnicos puede convertirse en una oportunidad para quienes buscan una profesión con demanda, especialmente si cuentan con una formación especializada y están dispuestos a desarrollar experiencia práctica.

El escenario que dibujan los datos es, por tanto, más complejo que una simple “falta de trabajadores/as”. España tiene personas que buscan empleo y empresas que buscan trabajadores/as, pero ambas realidades no siempre coinciden en la misma ocupación, territorio, experiencia o nivel de cualificación.

Ahí es donde los oficios pueden recuperar protagonismo. No porque sean una alternativa a cualquier otra carrera profesional, sino porque el mercado está poniendo de manifiesto el valor de determinadas competencias que no pueden cubrirse únicamente con conocimientos teóricos.

La pregunta para los próximos años será si el sistema educativo y las empresas consiguen convertir esta necesidad en oportunidades profesionales estables. Los datos del SEPE indican que el problema ya no es puntual: las dificultades para cubrir determinados puestos tienen un componente estructural.

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