¿Qué implican las prácticas profesionales?
Las prácticas profesionales son, básicamente, el primer contacto real con el mundo laboral. Su objetivo principal es ayudar a los/as jóvenes a dar ese primer paso hacia el mercado de trabajo.
Durante este periodo, que normalmente dura varios meses, los/as estudiantes o becarios/as trabajan dentro de una empresa real, pero con una condición especial: no son trabajadores/as como tal, sino personas en formación. Por eso, firman un convenio educativo donde se establecen sus horarios, funciones y responsabilidades.
La empresa asume un papel clave: enseñar, acompañar y formar al estudiante. La idea no es “cubrir un puesto”, sino ofrecer una experiencia de aprendizaje real, mostrando cómo funciona el día a día del trabajo y cómo se usan las herramientas necesarias para desempeñar las funciones.
Dependiendo del tipo de convenio, las prácticas pueden ser remuneradas o no, y el número de horas suele estar limitado. Aun así, lo más valioso de esta etapa no es la remuneración, sino la experiencia, los conocimientos prácticos y el contacto con el entorno profesional, que muchas veces abre la puerta a futuras oportunidades laborales.
Tipos de prácticas profesionales: diferencias clave
Existen diferentes tipos de prácticas profesionales. Aunque en esencia todas buscan la formación práctica del estudiante en un entorno laboral real, sus implicaciones legales y académicas no son las mismas. En ambos casos, eso sí, se formaliza un convenio educativo entre el centro formativo, la empresa y la persona en prácticas. Además, a diferencia de los contratos formativos, no tienen relación laboral.
Prácticas curriculares:
Son aquellas que tienen carácter obligatorio para poder finalizar los estudios. Sin ellas, el/la estudiante no puede obtener su título académico. Estas prácticas forman parte del plan de estudios oficial y pueden darse en titulaciones como Formación Profesional, Grado, Máster o Posgrado. Habitualmente, se realizan en la fase final de la formación. En el caso de la Formación Profesional, los centros educativos suelen tener convenios con empresas del sector para acoger a su alumnado. En los estudios universitarios, en cambio, es frecuente que sea el propio estudiante quien deba buscar la empresa donde realizar las prácticas. Estas prácticas cuentan con un número determinado de créditos obligatorios, la nota que ponga el tutor o la tutora quedará reflejada en el expediente y se tendrá en cuenta para la nota media final de la titulación. Por norma general, las prácticas curriculares no son remuneradas, aunque la empresa puede ofrecer una ayuda económica de forma voluntaria, ya que no existe obligación legal de hacerlo.
Prácticas extracurriculares:
Tienen carácter voluntario y, a diferencia de las curriculares, no forman parte del plan de estudios ni son necesarias para obtener el título. No obstante, son una excelente oportunidad para ganar experiencia profesional mientras se está estudiando. Este tipo de prácticas pueden realizarse durante el periodo formativo y suelen estar orientadas a mejorar la empleabilidad del estudiante. Son habituales tanto en universidades como en entidades privadas de formación, como es el caso de Intalentia. A través de nuestra formación online, puedes realizar la teoría desde casa y las prácticas en la empresa, para así ir aplicando los conocimientos adquiridos en un entorno real. Una vez superadas ambas fases, se emite un diploma del curso y un certificado de prácticas, que acreditan la experiencia obtenida. Si quieres más información sobre nuestros convenios educativos, no dudes en escribir a info@intalentia.com
Desde el 1 de enero de 2024, es obligatorio dar de alta en la Seguridad Social tanto las prácticas remuneradas como no remuneradas. La responsabilidad suele caer sobre la empresa, salvo que el convenio indique lo contrario.
Contratos formativos: prácticas reguladas por el Estatuto de los Trabajadores
Además de las prácticas mediante convenio educativo, existen prácticas profesionales que se realizan a través de un contrato laboral, reguladas directamente por el Estatuto de los Trabajadores.
¿Qué tipos de Contratos de trabajo formativos existen?
- Contrato Formativo para la obtención de la práctica profesional: orientado a personas que ya han finalizado sus estudios y necesitan adquirir experiencia profesional acorde a su titulación.
- Contrato Formativo para la Formación en Alternancia: que combina trabajo remunerado y formación, y está pensado para quienes aún se encuentran en proceso formativo



